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CALEYEROS EN MADREÑES

Que país este!!!

Así que no se puede uno manifestar delante del Congreso de los Diputados, porque allí es dónde reside la soberanía popular.

Muy bueno, ¿popular?, ¿de qué pueblo?, porque que yo sepa el pueblo se está manifestando fuera porque se siente estafado, así que los diputados dentro, agarrados hasta con los dientes a la poltrona mientras el pueblo fuera grita que se larguen, que no nos representan.

Rajoy dice que eran unos pocos en comparación con los 47 millones de españoles. A ver si yo me entero, cuando salía el PP a manifestarse, en vida de Zapatero, no llegaban ni por asomo a 47 millones, entonces ¿qué debería haber hecho?, pues aplicar su propia doctrina, son unos antisitema melenudos y alborotadores, unos violentos que merecen palos. ¿La única diferencia? los de antes eran antisistema engominados.

Un saludo.

Café sólo

Café sólo

Había pedido un café en aquel bar dónde suelo ir a leer en mis ratos libres. Me gustaba la soledad de aquella mesa, de aquel rincón.

         Con una hoja en blanco y al mismo tiempo que miraba distraídamente por la ventana, creí verte pasar. No pude reprimir un gesto de sorpresa y, de pronto, mi corazón se puso a latir de tal forma que por momentos parecía salirse de mi pecho y correr hacia ti, como yo hubiese hecho si no fuese por la certeza de lo irreal de mi visión. Pensé, por un momento, que pudiese ser real, que tú eras quien pasaba por allí, ¿qué hubiese hecho?, creo que hubiese dejado que te alejases perdiéndote entre la gente como una nube se funde sobre otra y desaparece llevada por el viento hacia un cielo inacabable.

         La melancolía de aquél oscuro y triste bar provocaba una extraña sensación, como si estuvieses junto a mí y tan lejos al mismo tiempo. Miraba a mi lado y te veía sentada en aquella silla vacía que te esperaba con desesperación, que te guardaba un lugar junto a mí y que, al mismo tiempo, simbolizaba toda mi soledad y me recordaba todo el vacío que deja en mi tu ausencia y que, solamente en parte, puede llenar de una forma virtual el recuerdo de tus besos, esos besos que un día me distes y que forman parte de mí para siempre, mi más hermoso tesoro guardado en unos labios que aún conservan tu sabor. Esa silla vacía representa claramente el vacío que hay dentro de mí, el hueco que dejas en mi vida, todo lo que tú llenas de amor.

         Resuena en mis oídos el eco de tus palabras, aquellas que me dijiste y nos dijimos, incluso las que iban implícitas en nuestras miradas, en nuestros gestos, las que formaron la antesala de nuestros besos, las que sonaron sinceras y a la vez imposibles. Una declaración, un juramento que no se cumplirá jamás, o quizás la promesa de un amor clandestino que ni siquiera nosotros queremos conocer. Mejor así, que el secreto de nuestro amor nos alcance a ti y a mí, que seamos parte de esa gente que lo desconoce, de esa gente que sabe pero no cuenta, que siente pero no habla. Un secreto solamente confesado con el silencio de una mirada, guardado en desván de de los sueños imposibles, bajo la llave de las noches de luna.

         Continuaba sentado en la misma mesa de frío mármol, delante de la misma taza de café y como única compañía aquella silla ocupada por tu ausencia. Era como si el tiempo se hubiese detenido, siempre que pienso en ti, el tiempo parece detenerse, ¡Es tanto mi amor…!, que parece no transcurrir a lo largo del tiempo, si acaso se le ve crecer, pero nunca pasar. En aquella silla, donde se reflejaba mi profunda soledad y me hablaba de amor tu silencio, dejaba yo todos mis recuerdos y todos mis deseos, en esa silla mi pasión se sentaba también a mi lado para recordarme que la transparencia que yo veía no era sino tu indiferencia, tu forma de no estar a mi lado.

         Solamente llegaban a mis oídos las palabras que nacen en mi mente, como un deseo, no como una realidad, son palabras de cariño que forman frases que terminan en unos puntos suspensivos que dejaban abierta la puerta de mi desesperanza, era el horizonte de mi amor convertido en el abismo de tu recuerdo, ese acantilado que me llama para tirarme en el mar de tu mirada perdiéndome en el árido desierto de tu recuerdo, caminando hacia el oasis de tu corazón, siendo finalmente un simple reflejo de mis más humildes deseos de tenerte.

         Absorto en imaginarte junto a mí, me llegó la noche cubriendo de una punteada oscuridad la angustia que me llenaba hasta ahogarme. Tu recuerdo es todo lo que tengo, a todo lo que me agarro para no sumergirme para siempre en el agua de tu olvido. Tu presencia es todo lo que añoro, tu boca el túnel al que se dirigen mis labios para probar la dulce oscuridad de tu boca. Tu mirada la estrella que me guía, tu cuerpo todo mi mundo, tus caricias la calma que nunca llega, tu aliento el aire que necesito, tu amor todo lo que no tengo y Tú, todo lo que me hace falta.

Más allá del horizonte

Más allá del horizonte

Hoy he bajado a la playa. El día es gris y frío, incluso la lluvia cae torrencialmente por momentos. Pero no me importa, necesito ir al mar, sentir su calma, llenarme con su soledad.

            Me he sentado en la misma roca de siempre, es el sillón desde el que imagino mi mundo, la paleta con los colores que dibujan el cuadro en que se ha convertido mi vida, un cuadro que me gustaría pintar con el pincel de tus pestañas, para así, tener tu mirada en cada paso por el lienzo, tener en él, las huellas de tus ojos, esos ojos que me miran, esos ojos que me dibujan, esos ojos que lo dicen todo a la vez que lo callan todo.

 

            El aire frío me daba en la cara, eso hacía que no perdiese del todo el contacto con la realidad. Me he dejado llevar, he perdido la mirada más allá de la línea del horizonte, he intentado llegar hasta el fondo de ese mar de color plomizo cono si con ello consiguiese llegar al fondo de tu corazón.

            He visto las olas. Se estrellaban contra las rocas dejando una espuma de rabia y dolor que contrastaba con el gris de la superficie, un gris de un cielo triste reflejado en la superficie de ese mar que todos los días miro y que tanto me cuenta. Hoy es un día gris, es el mismo color de mi vida, una vida sin ti, teniéndote conmigo y no tenerte, la más horrible de las sensaciones de soledad al lado de la persona que sientes ausente. Su figura está a tu lado pero su presencia te abandona.

            Quizás sea una ilusión imposible, le he preguntado al mar, a las olas, a la arena ¿Cómo se hace para olvidar un imposible?, he escuchado atentamente, pero no he encontrado respuesta, nada, un silencio absoluto, puede que esa sea la respuesta, lo imposible no se puede olvidar, simplemente  se aprende a convivir con ello, siempre será un recuerdo, allí, colocado en el rincón del olvido, donde se colocan las cosas que, precisamente no se olvidan. Ese lugar a donde recurrimos cada vez que la soledad nos invade, allí donde están nuestras frustraciones, aquellas que nos recuerdan de manera constante quienes no hemos sido.

 

            No siento nostalgia del pasado, por el contrario, amo mi pasado, amo tanto mis logros como mis derrotas, mis aciertos como mis fracasos, todos forman parte de mi vida, como ahora lo haces tú.

 

            He intentado verte reflejada en el horizonte, y allí te he visto, justamente en esa línea que siempre vemos pero que nunca alcanzamos, esa línea que se aleja en la misma medida que nosotros nos acercamos a ella. Así te siento yo a ti. Intento acercarme, llevo mi mochila cargada de ilusiones, de proyectos, de sueños a tu lado, pero cada vez que echo a caminar hacia ti tu te alejas sin que yo lo note, provocando que siempre te vea a la misma distancia, esa distancia que te hace inalcanzable para mí, esa distancia que me recuerda todos los días que eres un imposible en mi vida, que tengo que aprender a convivir con ello, ya que, como me ha dicho el silencio del mar, los imposibles nunca se olvidan.

            Tampoco yo quiero olvidarte, ¿Cómo olvidar el más hermoso de mis deseos?, ¿Cómo olvidar el más bello de mis sueños?, ¿Cómo olvidar aquello que me da vida y al mismo tiempo me mata?, ¿Cómo olvidar aquello que tanto deseo y que se que nunca alcanzaré?, ¿Cuál sería entonces el motivo de vida? ¿Qué sentido tendría mi amor? ¿En que lugar de mi corazón colocaría tu recuerdo?. ¡No!, no quiero olvidarte, no puedo olvidarte, sin darme cuenta, o simplemente porque así lo he querido yo, has pasado a formar parte de mí. Olvidarte sería tanto como olvidar mi propia existencia, una existencia dedicada a ti.

            Es fácil quererte, pero imposible olvidarte.

Alcanzar un sueño

Nada ha cambiado, mis sentimientos siguen intactos, mis sueños se repiten con la ternura de tu gesto, con la suavidad de tu piel, con el calor de tu cuerpo.

He vuelto a soñar contigo, con nuestra pasión, con nuestro amor. He vuelto a soñar que te deseaba, he comprobado que te quería, que te amaba.He vuelto a ver tu rostro junto al mío, he vuelto a probar el sabor de tu boca y el dulce de tus labios. Te he soñado a mi lado, como simpre, he dibujado un corazón en tu piel, he hecho de tus brazos mi refugio, me he sentido protegido por tu abrazo, he deseado morir entre tus manos, he deseado morir envenenado por tus besos y morir entre tu amor.

Siempre he soñado con quererte, ahora te quiero, te quiero y no te tengo. Te veo tan cerca y tan lejoos que siento que te quiero y que te deseo, que te amo y me rechazas, que no te alcanzo, que mi felicidad se escapa mientras persigo tu amor.

He llegado a tu estrella, la he visto, me ha mirado, me ha sonreido, pero por más que lo he intentado no la he podido tocar. ¡¡ La deseaba tanto...!! ¡¡ Te deseaba tanto!!. Mis lágrimas sembraron de sombras mi corazón, sus latido te llamaban pero a mis oídos no llegaban las respuestas. Te he querido tanto sin que tú lo supieras.... Pero no, no dejaré da amarte, no dejaré de desearte, sería tanto como renunciar a mi vida, como renunciar a mi amor, sería tanto como morir sin tí, en las más cruel soledad, mirando hacia tu amor, con un beso dibujado en mis labios que nunca te llegaría, que vagaría por el mundo sin llegar a encontrate, gritando tu nombre, rogando tu amor, pidiéndote un beso, un solo beso que me de la vida que reclamo, la que necesito.

Miro y veo tus ojos, tu mirada, tu sonrisa, veo tu amor. Me pierdo en tu recuerdo, te sueño pero te deseo, te necesito, lo se, necesito saber que existes, que estás ahí, aunque no me quieras, pero saber que existes me confirma mi amor, un amor no correspondido pero fiel, seguro de sí, contigo como edén. Tu eres la flor que siempre quise llevar en mi mano, el aroma que siempre he querido respirar, la gota de rocio que sobre el pétalo de tu piel ha dibujado un cuadro de pasión en mi corazón. Tu eres todo lo que necesito y todo lo que me falta, tu eres mi pasión, mi sueño, mi vida, mi amor, mi soledad, mi condena y mi salvación.Eres la contradición que me lleva a lo más alto del amor, eres la mano que me sacará del fondo del pozo en el que se ha convertido mi vida, eres mi apoyo, mi tabla de salvación, si tu te hundes me hundiré contigo, porque cogido a tí es como quiero morir.

Tu mirada me da la luz que necesito, la vida que deseo, la esperanza que nunca llega y el amor que siempre espero.

Eres un motivo para vivir y el mejor motivo para morir.

Todo ha sido un sueño

Todo ha sido un sueño

            Me gustaría hablarte de todos esos besos que te he dado y que tu no sabes. En la aplastante soledad de mi habitación, cuando la luz ha desaparecido por completo y la esfera de mi reloj es la única visión posible, a modo de luna carente de romanticismo que mide el inexorable paso del tiempo con el punteo rítmico de el segundero que me recuerda constantemente el paso de los segundos, minutos y horas sin que estés a mi lado.

            Cierro los ojos, más como gesto de concentración que como un acto para evitar la entrada de una luz que ya no está. En la oscuridad de ese instante, imagino la luz de tu mirada, como ilumina mi sueño.

            Sueño con un amanecer  a tu lado, viendo en el brillo de tus ojos como se refleja un naciente sol que inaugura un nuevo día que nos encuentra entrelazados en el amor de nuestros brazos. Siento la suavidad del contacto de tu piel cuando mis manos dibuja sobre ellas un paisaje de caricias que culmina con el dibujo de una flor al recorrer con mi dedo el contorno de tus labios al tiempo que siento la humedad de una boca que reclama amor y bebe de la ternura de mis besos.

            Nuestros cuerpos, fundidos en un éxtasis de caricias, besos, miradas y sonrisas se estremecen y se llenan de un sentimiento tan profundo que nos transporta a un mundo en el que solamente estamos Tú y Yo, es nuestro paraíso, nuestro mundo, un mundo donde solamente existe el gobierno del amor, de nuestro amor, nos protegen nuestros besos, donde solamente hablan nuestros ojos, nuestros silencios y donde todos los atardeceres son para ti y para mí, aquellos atardeceres que veíamos desde la atalaya de tus ojos mientras abrazados, compartíamos el calor de nuestros cuerpos que no dejaban de amarse.

            Acaricio tu pelo como una brisa de seda en la que dejo depositado uno de tantos besos que te he dado al tiempo que aspiro todo su aroma, el aroma que acaricia mi cuerpo desnudo cuando tu boca lo recorre dibujando una fantasía de besos con el pincel de tus labios, ese mismo pelo que sobre la almohada, cuando te veo dormida, parece un ramo de flores que duerme a tu lado dándole belleza a tus sueños.

            Sigo soñando contigo, sueño que sueño a tu lado y que cuando despierto tu estás ahí, a mi lado, haciendo que la realidad sea tan hermosa como instantes antes de despertar. Pero no es así y nunca lo será, porque eres solamente un sueño, un hermoso y bello sueño pero nada más.

            Los días continúan pasando sin ti, los atardeceres continúan siendo en soledad, el sol del amanecer me sorprende siempre imaginándote a mi lado, pero sin que tu estés realmente. Tus besos me  recorren sin sentirlos, mis caricias te recorren sin tocarte y tu pelo es una lluvia de pétalos de seda sobre una nostalgia que se repite cada día.

            Mi amor te persigue sin alcanzarte, te llama, te grita, te suplica, mientras tu corazón dirige sus ojos hacia otro lado buscando un horizonte en el que yo no estoy.

            Imaginándote a mi lado me ha sorprendido un nuevo día, me asomo a la ventana de mi habitación y veo un  día triste y gris que es un reflejo fiel de mi estado, una verdadera imagen de mi mismo. Abro la ventana y dejo salir de mis labios un beso que tiene la misión de buscarte, en cada calle, en cada casa, hasta encontrarte. Te susurrará un te quiero al oído y, a continuación, se recostará en tus labios, alimentado por el dulce sabor de tu boca, sin que tu lo sepas, sin que te des cuenta y, acurrucado en esos hermosos labios tuyos, se quedará dormido para así poder seguir soñándote.

 

 

 

 

AIDA, MI PRINCESA

AIDA, MI PRINCESA

Hola Aida, cariño:

         Intentaré explicarte lo mucho que te quiero aunque no se si encontraré las palabras adecuadas ni suficientes que te lo hagan entender en toda su intensidad, para explicarte cuanto de grande es mi amor por ti.

         Estaba pensando en la primera vez que te vi, eras muy pequeñita, tanto que solamente eras una ecografía del vientre de mamá. Simplemente era una imagen en una pantalla y ya te empecé a querer con auténtica pasión. Recuerdo cuando conseguí ver de forma nítida la imagen de ese diminuto ser, fue de pronto, como un flash, y en ese instante mis ojos se llenaron de lágrimas de felicidad, me puse a llorar como un tonto, tu mamá te lo puede confirmar, en ese momento comenzaste a cambiar mi vida, a llenarla como nadie lo había conseguido hasta entonces ni creo que lo conseguirá. Ya te quería con locura y sin embargo ni siquiera sabía si ibas a ser niño o niña. Tuvo que pasar un tiempo para que el médico nos dijese que eras una niña, eso fue en otra ecografía, fue en ese momento Aida, cuando pasé de querer aquel diminuto ser para quererte a ti, mamá y yo ya habíamos hablado que si eras niña te llamarías Aida, así fue como comencé a quererte con locura. En ese momento empezaste a ser mi niña.

         Aún recuerdo (porque parece que fue ayer) cuando ponía mi mano sobre el vientre de mamá en un intento de comunicarme contigo, sentir tus movimientos y que tu sintieses la mano de tu papá, el calor de una mano que siempre tendrás a tu lado, para cuando necesites agarrarla para salvar algún obstáculo en la vida, esa mano estará siempre para ti y lo está desde el vientre de mamá.

         Fuiste creciendo dentro de la barriguita de mamá hasta que llegó el día de tu nacimiento, un 22 de Abril de hace ya ¡¡siete años!! . ¿sabes? Yo estaba allí, al lado de mamá, viendo como pasaba los dolores para poder traerte al mundo, viendo como cada contracción, cada empujón terminaba siempre con una sonrisa de esperanza y felicidad, hasta que por fin te presentaste ante nosotros, arrancándonos un río de lágrimas y una sonrisa de felicidad. Recuerdo cuando la Doctora te puso sobre el pecho de mamá, recuerdo su sonrisa, sus lágrimas, tus lloros y mi primer beso en tu cabecita. En ese momento pude ver la expresión de todo el amor de una madre y la extenuación después de tanta mezcla de dolor, sufrimiento y felicidad. Estabas allí, sobre el pecho de mamá, eras una “ranita” que acabaría siendo toda una Princesa, mi Princesa.

         Dos días después llegamos a casa, al que iba a ser tu hogar, entraste, como siempre, llorando. Los primeros días fueron duros, nuestra inexperiencia nos podía en todo momento y cada uno de tus lloros nos llenaban de angustia y de dudas. Yo me acostaba en el sofá del salón y te ponía sobre mi pecho para intentar calmar tus cólicos, te daba palmaditas en la espalda e intentaba darte tranquilidad, que me sintieses a tu lado, que no estabas sola y te decía ¡venga cariño que ya están pasando! Hasta que al final te quedabas dormida después de tanto lloro y tanto dolor. Entonces yo te daba una caricia, un beso y te decía: Te quiero, mi princesa. Y así te dormías durante un buen rato con mis caricias y con el oído puesto al lado de mi corazón que no dejaba de repetirte, con cada latido,  lo mucho que te quería.

Has ido creciendo a mi lado, he visto tus primeros pasos en la vida, tus primeros dientes (ahora ya algunos de los segundos), tu primer día de Cole con todos los nervios del mundo, vestida con tu mandilón rojo y tu maletita. Has crecido de la misma manera que crece mi amor por ti.

         No se si soy o no un buen padre, eso eres tú quien lo tiene que decir, pero de algo estoy seguro y de ello no debes dudar: lo muchísimo que te quiero, mi ángel.

         Te quiero dejar para esta vida el arma más poderosa que existe, el amor de tu papá, lo tienes para siempre, sin condiciones, para que te de fuerza en tus momentos más duros, en tus angustias, en tus dudas, en tus deseos y te acompañe en todas tus alegrías. Escucha siempre mi voz que te dice: ¡¡Aida, mi amor, sigue adelante!!. Recuerda también mis tonterías, esas con las que echas carcajadas todos los días a mi lado, quiero que las recuerdes cuando te encuentres baja de ánimo, ellas se abrirán paso entre tus lágrimas y te arrancarán una sonrisa, esa será nuestra victoria, la de los dos, padre e hija.

         Desde el primer momento te has convertido en el centro de mi vida, en principal motivo de mi existencia, en mi mayor ilusión y en mi mayor apuesta por la vida.

         Quiero darte las gracias por dejarme quererte tanto, por tu forma de decirme Papi, por tus besos, por tus abrazos, por dejarme achucharte y por decirme, cuando me dan ganas de comerte eso de ¡¡ Desachúchame papi!! También quiero darte las gracias por ser mi hija, por arrancarme tantas sonrisas, por hacerme tan feliz, por reglarme los mejores años de tu vida haciendo de ello también los mejores de la mía.

 

         Te quiero mi niña, te adoro mi Princesa.

Has llegado a ser mi vida.

Has llegado a ser mi vida.

            Solamente unos ojos como aquellos eran capaces de dejarse ver con tanta claridad cuando la noche se había tragado ya todas las imágenes que aquel extraño día nos había permitido ver.

            En aquella triste y a la vez bendita habitación, sus ojos iluminaban la más hermosa noche de placer, amor  y deseo.

            Su cuerpo desnudo, su piel sobre mi piel, las caricias que recorrían todo mi cuerpo llevándome al extremo mismo del placer, justo un paso antes de caer en la inconsciencia del éxtasis. Todo el amor trasmitido en cada una de sus caricias, en cada uno de sus besos, en cada roce de su boca, en cada diana de su mirada en mis ojos, todo ello hacía de ese instante una experiencia que quedaría para siempre grabada en ese lugar del alma donde quedan registradas para siempre estas cosas, en lo más profundo del alma, allí donde solamente llega nuestra mente, nuestro deseo, nuestras nostalgias.

Deseaba besarla, abrazarla, decirle cuánto la amaba, cuán grande era mi deseo, pero todas las caricias, todos los besos, todas las miradas, todas la palabras eran insuficientes para poder expresar algo tan profundo, se que lo he intentado muchas veces, tantas como vacío me había quedado después del intento por no encontrar el gesto necesario, la palabra adecuada, el beso que aleja todas las dudas.

Era tal la avalancha de amor que deseaba hacerle llegar que me sentía demasiado lejos de encontrar la forma de hacérselo entender. Mis intentos por llegar al fondo de su alma y decirle que lo mucho que significaba en mi vida, el sentido que le había dado, llegar a ese lugar del alma, ese rincón donde se guarda lo más hermoso de nuestras vidas. Yo quería llegar hasta ese rinconcito de su ser y con la llave de la nostalgia abrir su puerta y en el pequeño cajón de los placeres dejarle escrita mi nota donde le diga mi sentimiento y mis añoranzas.

En  ese rincón del alma, situado muy cerquita del corazón (para que no se olvide de por quien late) tengo yo su imagen  colgada de la suave pared aterciopelada, justamente frente a la puerta de entrada de mi alma, a la altura de la vista, de modo que sea la primera imagen que consiga ver cada vez que entro a repasar mis más hermosos momentos.

Hoy lo he visitado (como hago casi todos los días), he abierto la puerta y he visto su imagen. Mis labios no han podido retener el beso que mi corazón le mandó nada más verla, al tiempo que mi boca le dedicó un Te Quiero, mi corazón latía por ella y mi cuerpo se sintió inundado de placer, del placer que ella me proporcionaba.

Me quedé mirando su imagen durante un largo instante, el tiempo que mi alma me ha dejado a solas con ella. Me hizo compañía, le hice compañía. A su lado recordamos, los dos, aquellos momentos de amor intenso, cuando el placer era nuestra ley y sus ojos mi destino. Le hablé de aquellos ojos inolvidables, le conté que ellos seguían guiando mi destino, que hacia ellos camino día a día, ellos son mi destino, incluso más allá de la muerte, en la oscuridad de lo desconocido ellos son mi luz, más allá de mi propia muerte ellos seguirán habándome de amor.

Su sonrisa dibuja la cuna en la que mi corazón descansa, el lugar desde donde la pienso, donde la quiero, donde la deseo, donde la amo. Su recuerdo me canta una hermosa canción de cuna que me sumerge, de su mano, en el más bello sueño a su lado.

Yo también la sonreí, de hable de mi amor hacia ella, el giro que mi vida dio a su lado. Le hablé de mis anhelos, de mis besos debidos, del dolor de su ausencia, le mostré todas las cicatrices que su marcha había dejado en mi corazón, cada una de ellas con la forma de una lágrima, tantas como las derramadas sobre su recuerdo. Le prometí, como tantas veces le había hecho, amor eterno, que mis sentimientos continuaban inquebrantables hacia ella, Que mis debilidades no son sino mis propias inseguridades, que ella es mi fuerza, mi destino, mi luz. Por eso mi corazón la llama en cada latido, y mis pies caminan hacia el lugar donde la pude ver por última vez, allí donde mis ojos la buscan sin descanso, allí donde aún recuerdo su aroma y mi boca me recuerda la suavidad de sus labios y la ternura de sus besos.

Quise amarla, y conseguí hacerlo hasta la locura. Probablemente ella nunca lo llegue a saber, porque ¡es tan grande mi amor! Que no encuentro las palabras, el gesto, la caricia, el beso, la mirada que le haga comprender cuan grande es mi amor. Siento incluso que me falta vida para poder demostrárselo.

A estas alturas solamente se que la quiero, que la quise, que la amo y que así va a seguir siendo incluso más allá de mi propia existencia, e incluso de la de ella.

El sonido aterrador de la realidad me hizo salir de mi sueño, de ese rincón del alma donde llevaba un buen rato, me fui de allí, pero, antes de cerrar al puerta eché una última mirada a su imagen, a su recuerdo, le dí un último beso y  me despedí con un último Te Quiero que sonó como una eterna promesa de una próxima visita. Cerré la puerta de mi alma con la vista puesta en su imagen, las lágrimas en mis ojos, un último beso en mis labios y de mi corazón latió un Te Amo.

QUIEN ME LO IBA A DECIR A MÍ

QUIEN ME LO IBA A DECIR A MÍ

Era una Rosa llamada Ana. Vale… de acuerdo, me enamoré perdidamente, un proyecto de hippie perfecto, un bohemio lleno de pájaros en la cabeza, que creía que este mundo se podía cambiar y resulta que solamente se puede sobrevivir y con eso vas que jodes.

 

Sí, me fije en ella hace ya muchos años, aunque ella crea que ha sido sobrevenido, que llegué a ella a base de descartes, rechazos y decepciones, la verdad es que me gustaba, pero mi vida era demasiado entretenida por aquellos tiempos y, quieras que no, eso ayuda.

 

Pero los años pasan y la vida se ralentiza, las cosas cambian y ya tienes más tiempo libre para pensar y hacer caso a eso que tenías en el rincón de tu desván. Viejos recuerdos que a la hora de revisarlos te das cuenta que has guardado cosas que realmente no puedes vivir sin ellas. Algo así fue, de pronto esa imagen, esa sonrisa, esa espontaneidad que guardas en es caja y que revisas años después se te antoja irresistible. Te das cuenta que te has enamorado hasta el tuétano, que esa persona se hace imprescindible en tu vida, es entonces cuando pretendes conquistarla y te das cuenta del tiempo perdido todos esos años atrás.

 

Puede que suene un poco empalagoso, algo ñoño, pero todo lo contrario, puedo asegurar que no es así, si de algo pretendo huir es, precisamente de la ñoñería  y los amores empalagosos.

 

El sí que me dio sonó en mí como el sonido de una canción que consideras tu himno, era septiembre, había quedado atrás un agosto más lleno de de sensaciones de fracaso y ansiedades de noches de soledad en una buhardilla cuyo techo pesaba como una losa.

 

Los días de lluvia eran veranos llenos de luz, la carretera dibujaba un corazón que latía por ti, y tiempo después acogí mi destino como quien compra lo que más le gusta en pleno mercado de navidad.

 

La vida giraba en sentido contrario al resto del mundo y esa sensación hacía que nuestras vidas fuesen torbellinos de gestos, besos y abrazos que sonaban en aquel coche lleno de historias venidas a más. Cómo no recordar ciertos momentos mirando hacia el mar, tras el cristal del viejo ibiza que nos dio libertad, privacidad y alojamiento a falta de la pensión que necesitaba tanta pasión.

 

Los años fueron pasando como dos almas que lleva el diablo al infierno de lo correcto y lo inevitable, iluminado por llamas de recuerdos quemados y placeres añorados que como muertos vivientes andaban a la caza de broncas y desengaños que por más que lo intenten no llegarán.

 

Llegó el momento de matrimoniar, el cura, la misa, el banquete y después la cerradura del hórreo que como frontera no nos dejaba pasar. La noche de bodas como preludio de lo que quedaba por venir, estallido de fuego a la luz de la luna en la cuenca del Nalón.

 

Años después las canas invaden los recuerdos de días pasados por agua y limón, días de cara y de cruz detrás del cristal de la ventana que mira al futuro aún por llegar. Andenes repletos de vías muertas que no llevan a ningún otro lado con más porvenir.

Ahora vuelvo y te cuento.

Esos besos guardados, los que no han sido dados aún. Esperan, en nuestra boca, su destinatario, locos por salir, locos por encontrarse con esos labios prometidos, acunarse en ellos, en el calor de esa boca amada, en la humedad con sabor dulce del amor.

 

Quisiera encontrar esa boca deseada, esos ojos que me miran a la vez que me dejan en mi boca el suave roce de un beso.

 

La dulzura de estos besos no dados me está matando, la angustia de los besos recibidos me ciega de pasión. Busco esa boca, busco esos besos, busco ese amor.

 

Nada que decir, nada que contar, solo esperar, solo desear.

 

Mis ojos miran a lo lejos, quieren ver esa sonrisa que todo lo puede, mis oídos quieren oír esa voz que enamora, mis labios quieren probar el sabor de una boca amada. Hay tanto que dar… y, porqué no, tanto que recibir…

 

Loco por regresar a ese amor, como quien regresa a esa estación olvidada, donde los recuerdos esperan aún sentados en la húmeda madera de aquél banco que me servía de mirador. Desde él podía ver partir los trenes cada uno se llevaba consigo una parte de mis ilusiones. Era una puerta que se abría a mis sueños. Creía en un destino hacia la estación del futuro por descubrir. Ahora, desde la perspectiva que contemplo, desde el mirador con la altura que proporcionan los años transcurridos se me presenta un paisaje oscurecido por las frustraciones vividas, demasiadas vidas soñadas, casi todas roncadas y prácticamente ninguna vivida.

 

He vuelto a la estación de las ilusiones, ya no está el banco de los recuerdos, ha desaparecido y con él aquellos sueños llenos de esperanza y vida. Ni siquiera la estación es ya la misma, ha perdido la melancolía de sus formas ya no invita a soñar, si es que aún sigo soñando. Esas sillas de plástico con patas de aluminio ya no son tan cómodas como mi banco para sentar allí mis ilusiones, hasta el tren ha perdido su encanto, su poesía. Las formas de sus máquinas y sus vagones han enajenado mi recuerdo, ya no me pertenece o quizá soy yo el que ya no le pertenece a ellos.

 

Miro hacia atrás, intento ver mi pasado, como si pudiese contemplarlo hacia el final del andén, allí donde estacionan los trenes del olvido, fijo mi mirada pero no lo veo, lo busco con cierto afán pero mi mirada, cada vez más melancólica, no consigue ver mi pasado.

 

De pronto, un ruido me vuelve al presente, es un tren que llega. ¡ Qué diferente al tren de mis sueños! Es todo tan distinto…, el viejo reloj que marcaba el paso del tiempo que separaba mi juventud de mi madurez ha sido sustituido por un moderno panel de puntos rojos que nos informan de las llegadas y salidas, ya no se oye aquél altavoz de voz cansina y texto Standard que sonaba anunciando las llegadas y las partidas, incluso hecho en falta las manecillas del reloj que a golpe de minuto se desplazaban en sus vueltas interminables a aquella esfera blanca, ahora la hora tiene formato digital, nos informa incluso del paso imparable de los segundos. No consigo obtener un nexo de unión entre mis recuerdos y esta tecnología deshumanizada, simplemente mi pasado ha sido arrasado, ha borrado las mejores imágenes de mi juventud.

 

Los tornos automáticos han sustituido a la vieja taquilla de ventana de capilla con contraventana de madera. Recuerdo mis esperas para la llegada del tren que debía coger, lo anodino de esas imágenes impregnadas de olor a colonias de gente que con gesto entre cansado y aburrido compartían mi propia espera. De pronto el ruido de un pestillo que se abría y la contraventana que dejaba ver la imagen del taquillero, hacía volver la vida a esa imagen de espera que, como la quietud de un cuadro, reinaba hasta ese instante. La imagen de aquél taquillero con gesto ente triste y malhumorado ha sido sustituido por un complicado cajero de pantalla táctil al que le tengo que diseñar mi ruta para que él calcule el importe y me dispense un billete con impresión térmica en sustitución de aquel cartón duro de color marrón con un agujero en el medio que tantos sueños representaba.

 

La locura de la modernidad ha caído como una losa sobre el romanticismo del tedio y el aburrimiento.

 

Necesito el soporte vital de mis recuerdos, necesito el  aburrimiento de mi juventud, necesito sacudirme de estos “adelantos” que me tienen encarcelado, quiero hacer algo por mi mismo sin que una máquina dicte todos mis pasos. Necesito ser guiado de nuevo por mis ilusiones, por mis esperanzas, por mis sueños. Quiero imaginar mi futuro en la virtualidad de mi mente y no en la de una pantalla. Quiero recobrar la satisfacción de una intuición cumplida, el placer de haber advertido el futuro sin parámetros ni datos incorporados a un programa informático que aporte soluciones de la misma forma que aporta errores y averías. Y hablando de errores, echo de menos aquellos borrones de cuentas resueltas a lápiz en la parte de atrás de un papel de áspero aspecto, esa cuenta hecha en una esquina aprovechada para ello, cuentas hechas a mano y no a golpe de tecla impersonal con resultado en cristal líquido que dibuja unos números con formas estúpidas. Un ocho es un lazo y no dos cuadrados superpuestos, un uno se descuelga por su parte superior izquierda y no son dos palitos, uno encima del otro, el tres tiene dos jorobas, siempre las ha tenido, pero por lo visto la modernidad y el paso del tiempo le han puesto la espalda derecha.

 

Pienso en mi pasado y mis recuerdos activan la melancolía de los años ya pasados, los recuerdos, aquellos que creía patrimonio de mis abuelos primero y de mis padres después son ahora los míos. Pero ¿ cómo dejárselos a mis hijos? ¿dónde está el nexo de unión entre mis recuerdos y los que serán de mis hijos?, algo ha tenido que pasar, ha habido un salto, no hay solución de continuidad, hay una parte que se ha perdido y me temo que para siempre. Solamente unas viejas fotos en blanco y negro en una aburrida exposición podrá recordarnos como fuimos, como vivimos, como sentimos. Esas imágenes se han quedado en el desván de nuestras ansiedades, en la despensa de nuestra nostalgia. Ya no habrá solapamiento entre nuestro mundo y el de nuestros hijos ya no compartimos recuerdos, ahora han pasado, definitivamente, a ser batallas de viejos jamás vistas y de dudosa veracidad.

 

Nuestros siguientes recuerdos, como humanos, serán chips electrónicos ordenados por fechas, tipos de archivo, tamaño, etc. Todo excepto nuestra memoria en blanco y negro, esa que solamente se ve en nuestro interior o se cuenta pero no se imprime.

TENGO UNA ESTRELLA, TENEMOS UNA ESTRELLA

TENGO UNA ESTRELLA, TENEMOS UNA ESTRELLA

Solamente pensar en la persona a la que se ama parece que le pone a uno triste, pero no, si ese amor es correspondido, puro, fiel y respetuoso produce el efecto contrario. Nos inunda de alegría nos hace felices.

 

Es saber que se ama a una persona para que parezca que el cielo tiene otra estrella más, la más brillante, la más bonita. No es una estrella más, es mi estrella, nuestra estrella. Con ella como confidente puedo vaciar mi corazón contándole los más íntimos secretos, aquellos que me preocupan, los que me alegran, mis más profundos sentimientos hacia la persona amada, la que ella, nuestra estrella representa.

 

En las noches despejadas, asomado a la ventana de mi habitación, la contemplo, es fácil de localizar, es la más hermosa. Mis ojos se dirigen directamente hacia ella, ellos saben como encontrarla, la aman tanto como yo.

 

Pero en las noches nubladas tampoco estoy solo,  se que ella sigue ahí, al otro lado de  las nubes, hablando con las otras estrellas y con la luna testigo de tantas noches de amor. A través de las nubes ella me escucha y aunque no la veo me cuenta cosas de ti, de lo mucho que nos queremos, de tus alegrías, de tus tristezas. Me habla de tu forma de reír, pero también de tu forma de llorar. Yo le digo lo mucho que te quiero, lo que sufro cuando tu sufres y lo que río cuando tu ríes.

 

Es maravilloso tener tu estrella, uno se siente parte de ese Universo inalcanzable, donde podemos hacernos confidencias, donde tener citas secretas a la vista de todos, es maravilloso tener una estrella, tu estrella.

 

Y que decir de cuando la miro, tiene el mismo brillo de tus ojos y la misma luz de tu risa. Mis ojos se quedan pegados con su mirada, se niegan a parpadear para no perder ni un segundo su belleza. La miro y te echo en falta, te veo tan lejos y te quiero tan cerca. A veces, pareces imposible de alcanzar mientras otras veces tengo la sensación de haber llegado, de poder tocarte, de poder besarte, de llenarte de este amor que me desborda.

Me gustaría juntar nuestros cuerpos, fundirlos en un solo astro, un astro que sea la envidia de todos los demás, el más bonito, el más maravilloso el que todos miran y el que todos envidian. Un astro de un material desconocido, un material que hasta ahora solo se pensaba que era etéreo, un material llamado amor, indestructible, indeformable, fiel en su conjunto, sincero en su composición.

 

Me imagino a todos los astrólogos iniciando nuevas investigaciones, intentando explicar por métodos científicos, un material que solamente la fusión de dos corazones que se aman puede explicar, las razones que la ciencia no entiende pero las fuerzas más poderosas que jamás hayan permanecido unidas durante toda la eternidad, porque a eso aspiro, a que nuestro amor supere la barrera del tiempo y se eterno. Que cuando ya no estemos físicamente nuestro astro permanezca joven, irradiando el amor que nos hemos tenido y que sin existir nos seguiremos teniendo.

 

Esa es mi aspiración, traspasar los tiempos con mi amor hacia ti, dejar una señal imborrable a lo largo del tiempo, que todos la vean, que todos la sepan, que todos la envidien. Es señal lleva tu nombre y es tuya y mía de nadie más, a la vista de todos pero solamente tuya y mía.

 

Quiero que en cada cráter de ese astro, en cada cicatriz que la  vida nos haya dejado esté impresa la palabra amor. Con ella hemos superado todos los contratiempos y aunque la vida nos haya dejado marcas no nos importa, nosotros sabíamos cual era el antídoto, con él hemos superado todas las pruebas, con él hemos asegurado nuestra existencia incluso más allá de los tiempos.

 

Se que puedo parecer distraído, o mejor dicho lo soy, un poco demasiado desastre para organizarme, un poco desastre para relacionarme, un poco desastre para casi todo, pero algo si tengo claro y organizado: mis anhelos, mis sentimientos, las necesidades de mi corazón, esas necesidades están en nuestra estrella, palpitan con ella, ríen con ella y lloran con ella, pero no flaqueo, sigo adelante porque es más fuerte que todo lo demás, mi estrella me lo dice, ella me habla claro y en los momentos de zozobra elle me orienta y me dice: por algo soy una estrella y yo le sonrío y le digo, tienes razón, como siempre.

Sigo cada noche viendo nuestra estrella, sigue siendo mi confidente, sigue proponiéndome amor eterno y yo sigo haciéndole caso porque lo nuestro es para siempre, así lo he jurado, así lo siento y así será.

 

Desde lo más alto del Universo la perspectiva es magnífica, y desde nuestra estrella se nos ve como la gran historia que es, uno con el otro hasta fundirnos para toda la eternidad.

UNA SIRENITA SE HA ESCAPADO

Hola Sirenita:

¿Sabes que hay una estrella que miro todas las noches y veo en ella el reflejo de tus ojos?.

Hoy, como siempre, desde mi ventana, he mirado, pero no la he visto, hoy no estaba, Se me ha apagado la luz de tus ojos, me siento como un marinero perdido en alta mar por la falta de su estrella polar, esa que le guía en las oscuras noches de soledad. Hoy no he podido darle mi beso de buenas noches, no he podido desearte felices sueños, mis ojos se han llenado de lágrimas y bajando por mi cara han llegado a la comisura de mis labios dejándome un sabor salado y amargo a la vez. Era el sabor de tu ausencia, el vacío de la soledad, el castigo de una noche oscura sin la estrella que me guía hacia tí como lo hizo otra en su día con los Reyes Magos. Pero estoy seguro que la estrella volverá a brillar porque necesito la luz de tus ojos para guiarme. Sirenita, la necesito como el ciego a su bastón, como un viejo a sus recuerdos.

Tener una luz que ilumina nuestro camino es como vivir en una nube de algodón mimado por la ternura de unos labios que te hablan y te besan hasta llegar a morir de amor.

Tu estrella siempre estará ahí, esperando mi mirada, y el beso de buenas noches que todos los días le doy desde mi ventana para que te llegue  e inunde tu vida con una marea de amor, una marea que llegue mansamente a la playa que forma tu cuerpo, la arena en la  que todos desearían entregarse al placer.

Sólo el corazón de alguien como tú sería capaz de entender el significado de estas palabras. Unas palabras que salen de mis labios para llegar a los tuyos, llenarlos de besos hasta que la luna decida que la noche toca a su fin y el rocío de la mañana moje nuestras caras aún fundidas en un eterno beso.

No dejes de brillar Sirenita.

AIDA

AIDA

Estaba pensando que mi pequeña ya ha cumplido seis añazos, ya es toda una señorita. Este año termina en infantil y empieza la primaria, a partir de este momento empieza lo que podríamos llamar " la vida a prueba".

Aún recuerdo cuando andaba con los pañales y me tenía que agachar (cuando la espalda me lo permitía) para darle la mano.  Su pequeña mano se escurría entre mis dedos, algo torpes, notaba su calor y sus pequeños dedos que me hacían mirarla con ternura a la vez que babeaba como un orgulloso padre.

Estos seis años han  sido insustituibles y eso a pesar de mi poca paciencia que no me permite disfrutar de ella como se merece. Todos los días me levanto y pienso solamente por ver su sonrisa ha merecido la pena, pero también sus lágrimas me angustian, me llenan de tristeza y desasosiego. No quiero que sufra, pero se que va a sufrir, todos en esta vida sufrimos, de una forma o de otra pero nos va a tocar y le va a tocar.

A veces pienso ¿qué será de su vida?, la veo tan pequeña, tan indefensa, me gustaría que aprendiese muchas cosas y que las use para defenderse en esta vida. Yo creo mucho más en la razón que en la fuerza.

Me gustaría verla feliz, todo lo feliz que se puede ser en esta vida. Que tenga sus metas claras y que el fin no justifique sus medios. Que sepa poner las cosas en su sitio, pero que no a cualquier precio, que use la imaginación y las posibilidades que nos abre, que sea honesta consigo mismo.

Quiero que sea divierta, que lo pase bien, que viva con intensidad (pero también con responsabilidad) todas las etapas de la vida: la infancia, la niñez, la adolescencia, la juventud y la madurez. Que lo disfrute todas y cada una, que lo haga de forma limpia sin tener que llegar a los arrepentimientos.

Quiero que sepa que su padre la quiere como a nadie, que lo sienta, que esté orgullosa de mis esfuerzos para que sea feliz, de mis consejos bienintencionados, de mis risas a su lado, de mis lágrimas en sus sufrimientos, que me disculpe mi poca paciencia y mi forma gruñona de protestar por todo. Quiero que sepa que para mí ella es un ángel.

Quisiera que me sienta como un apoyo cuando algo en su vida la haga tropezar, que se sienta arropada cuando algo la deje fría, que mi recuerdo le seque sus lágrimas, que mi voz la calme y la haga sentirse protegida. Que mis fotos le arranquen una sonrisa.

Me gustaría que la vida no la trate mal, que esté contenta de vivir, que me recuerde como algo bueno en su vida como alguien que la quiso sin límites y puso toda su ilusión en su vida. Que tenga siempre presente las noches en las que le leía los cuentos antes de irse para la cama, esos juegos cuando hacíamos una cueva entre las sábanas, cuando jugábamos a las manos que hacen cosquillas, cuando llamábamos a la Reinona para escondernos de ella, cuando llegaba con "Dumbita" como compañera de juegos y yo le decía que la iba a tirar a la papelera. Que recuerde esas carcajadas que echábamos en la cama cuando jugábamos los viajes de "Dumbita" por el espacio y los planetas. Yo por mi parte le prometo llevar siempre conmigo su sonrisa en mi mente, como referencia en momentos bajos.

Quisiera que estos años no pasaran pero el derecho a crecer lo tenemos todos, mi princesa se hace mayor, pero siempre será parte de mí y de su mamá. La personita que nos ha dado "caña" en nuestra aburrida vida, la que nos ha sacado de la monotonía, con ella no hay tiempo para el aburrimiento.

En fin…, solamente quiero que sepa cuanto la quiero y que ella me quiera a mí.

Todos los días recuerdo cuando me dice: "Tú eres el mejor papi del mundo, eres mi papi pitufito y te quiero cien, sesenta, ochenta, noventa, cien, ochenta mil veces" y me pregunta ¿ a qué eso es mucho papá?.

Pues bien yo quiero decirte, como en el cuento de la liebre que te leía en la cama: YO TE QUIERO HASTA LA LUNA. Y VUELTA.

DIAS ABSURDOS EN VIDAS VACÍAS

DIAS ABSURDOS EN VIDAS VACÍAS

Hay momentos en la vida que los días son tan extraños, que carecen de sentido o bien parecen lo que no son:

 

Días de quejidos y tedios.

Días de amaneceres lentos y atardeceres eternos.

Días de cielos opacos con sol cegador.

Días de vísperas de nada.

Días de tinta invisible en notas de un calendario.

Días de aburrimiento honoris causa.

Días de arco iris en colores borrados.

Días de periódicos sin pasatiempos, de prensa del corazón infartado.

Días de misas no aplicadas.

Días que corrigen lo correcto.

Días de comida basura en vajilla de plata.

Días de excursiones a ninguna parte.

Días de miradores con cristales tintados.

Días de sol y playa en la sala de espera de un hospital.

Días de tiros errados al aire del mar.

Días de atascos en caminos rurales.

Días de comunión en templos ateos.

Días de pajaritas que vuelan y corbatas que ahorcan.

Días de dinero negro en bolsos blancos.

Días de locos en psiquiátricos cargados de razón.

Días de verdes campos en desiertos de piedra.

Días de poemas escritos en barras de hielo.

Días de amor entre expedientes de divorcios.

Días de baños de multitud en solares vacíos.

Días de sexo en camas vacías.

Días de verano con nieves perpetuas.

Días de sangre azul en reyes de bastos.

Días de guerra en tiempos de paz.

Días de estreno en cines vacíos.

Días de paro con trabajos forzados.

Días de actos impuros en lugares decentes.

Días de agua y jabón en desiertos de arena.

Días de paraíso en mitad del infierno.

Días de flores en macetas sin tierra.

Días de navidad en el mes de Agosto.

Días de niños en el comedor de un asilo.

Días de robos en negocios cerrados.

Día de la madre en un orfanato.

Día del padre en un orfanato.

Días de boda en iglesias vacías.

Días de radio con pilas gastadas.

Días de paso en zonas prohibidas.

Días de dulces con sabor a limón.

Días de luz en noches cerradas.

Días de lluvia sin suelos mojados.

Días de viajes en trenes parados.

Días de sueños en noches de insomnio.

Días que quieren pero no pueden.

Días que pueden pero no quieren-

Días de celibato en casas de citas.

Días de febrero en año bisiesto.

Días pendientes de cuartos menguantes.

Días redondos llenos de esquinas.

Días de cobro en carteras vacías.

Días de ricos en extrema pobreza.

Días de rosas en ramos de ortigas.

Días grandes en calles estrechas.

Días mundiales en islas desiertas.

Días de fotos en carretes velados.

Días de cuadros en museos de horrores.

Días de mucho a ratos perdidos.

Días felices a llanto partido.

Días de frío en playas repletas.

Días cálidos con frío polar.

Días que acaban sin ni siquiera empezar.

 

DÍA DE JUICIO FINAL EN UN JUZGADO DE GUARDIA.

 

A LA MAR FUI A POR CEREZAS

A LA MAR FUI A POR CEREZAS

 

¡¡ Pero bueno Isabel!! ¿se puede saber que me haces subida a ese cerezo? ¡¡pa habenos matao!!.

 

Isabel, tan perico como siempre… se ha tenido que subir al cerezo y lo que era previsible ha sucedido, se ha caído. Pero no nos equivoquemos, Isabel no se ha caído del guindo sino del cerezo así que sigue conservando esa inocencia que la distingue y la hace tan entrañable.

 

Se lo tenemos dicho ¡¡ cuidado con las alturas!! Pues nada, que si quieres arroz Catalina, que la chiquilla va y se nos sube al arbolito de marras, y claro está el trompicón fue de los que crean afición. Unas cuantas vértebras al carajo y la rubia desmelenada en el suelo con las manos llenas de cerezas que ya nunca llegaron a las insaciables bocas de sus compañeros que la esperaban salivando con el sabor a las cerezas de Ponferrada metido en el cuerpo creando una desazón que nos ponía, yo creo, hasta juguetones.

 

Todo era muy bonito hasta que una llamada de teléfono nos sacó de nuestro sueño loco, era Isabel que desde la cama de urgencias nos decía que las cerezas en Carrefour que ahora estaban de oferta, que por parte de ella íbamos a tardar en probarlas, ya que de aquí a que pudiese hacerlas llegar sólo les quedaría el rabo (con perdón) para limpiarnos los dientes.

 

Ha pasado el tiempo y la rubia se ha ido recuperando poquito a poquito y ya vuelve a tener la elasticidad de otros tiempos y las ganas de… bueno esas, la verdad, no las había perdido.

 

Ha ganado unos kilos y todos decimos que está más atractiva, que ya no parece la radiografía de un silbido, y ella se ríe y nos ilumina con su sonrisa. Pues es verdad, mejor así Isabel.

 

Pero todo tiene sus dos caras. Ahora que Isabel está totalmente recuperada dice que tiene la imperante necesidad de ir a un sex-shop, tiene que recuperar el tiempo perdido de tantas horas, días y meses en la cama con la única compañía de su corsé y sus interminables horas de postura panza arriba sin notar el peso de un hombre sobre su cálido cuerpo (me quedó bien de cojones ¿eh?) palabras casi textuales de ella. A lo que iba que el cuerpo le pide marcha y quiere probar los placeres de la tecnología puesta al servicio del sexo, introducirse (nunca mejor dicho) en el mundo de los consoladores, bolas chinas, el látex y los lubricantes íntimos. Pero Isabel ¡¡ por favor!! Si tu ya tienes un sex-apple suficiente como para recurrir a esto, y además pretendes,  dicho sea de paso, despertar la inocencia casi exotérica de Fran llevándolo contigo al Carrefour del sexo y las perversiones íntimas, acaso no ves que su virginal cerebro nunca se ha sumergido en esos excitantes mundos de la electrónica de tanga y liguero.

 

Isabel, le puedes pervertir para toda la vida, puedes acabar haciendo de él una bestia del amor inutilizado para cosas que no pasen por la entrepierna, tú verás lo que haces pero sacar a una persona de su mundo para llevarlo a los oscuros salones del erotismo, sin hablarlo antes con sus padres no le veo yo mucha salsa. Recuerda que desde la insinuación de estrenar la cama de su Nissan está que no duerme, llega a trabajar con la excitación dibujada en su cara y una sonrisa un tanto extraña, propia de aquél que tiene la cabeza llena de sueños inconfesables.

 

Pero al fin y al cabo, quien leches me manda a mí meterme en estas cosas la vida es como es y el despertar al amor depende de las horas de sueño de cada cual.

 

Isabel y Fran, cuidaros mucho, formáis una estupenda pareja pero tenéis mucho peligro los dos juntos, la fogosidad de una junto a las más que seguras ganas del otro nos podemos reír de la bomba de Hiroshima, este estallido de amor nos puede llevar a todos por delante. Y todo por un cómprame ahí unas bolas chinas o ponle pila al consolador. Que Dios nos pille confesados porque este pecado no tiene fin.

 

Continuará en cuanto visiten la tienda del sexo. ¡¡ que emoción!!

LA DIOSA DE LA CARRETERA HA LLEGADO

LA DIOSA DE LA CARRETERA HA LLEGADO

En un primer momento no sabía de dónde podía provenir ese ruido, mirando hacia el horizonte comienzo a ver como una figura empieza a tomar forma ante mí. Una figura fantástica, con sus pelos sueltos al aire asomando por debajo del casco, subida en su Harley y con ropas de cuero se abría paso ante mis atónitos ojos "Sabina".

Subida en su caballo de hierro imponía respeto a su paso, los kilómetros pasaban bajo sus ruedas como un devenir de sensaciones incontrolables que añadían glamour a la carretera.

El inconfundible ruido de su moto sonaba como el anuncio de la llegada de una gran reina de la carretera, el anuncio ponía la piel de gallina, desde su aparición sobre las dos ruedas el mundo de las motos ya no es lo mismo. Hay un antes y un después de que Sabina decidiese conquistar la carretera con su chupa de cuero y su Harley. ¡¡ Quien nos lo  iba a decir...!!, pensar que bajo esa apariencia de chica tímida se esconde toda una fiera de las motos, que su paso no es inadvertido, que marca todo un estilo, una nueva forma de entender la carretera. Sus rutas son visitadas por cientos, ¿qué digo cientos?, miles de personas que siguen su rastro como camino de salvación de este mundo cruel necesitado de divinidades a las que adorar y seguir.

Kilómetro a kilómetro ella sabe enseñarnos el camino de sus rubias mechas bajo un casco protector.

 

 

TODO POR LA PATRIA

TODO POR LA PATRIA

Querido Antonio, te escribo estas cuatro letras esperando que al recibo de las mismas te encuentres bien de salud, yo por el momento estoy bien G.A.D…..

 

Esta forma tan fina de comenzar mi carta es una prueba de lo que estoy dispuesto a hacer yo por la patria.

 

Este pequeño gran guripa que impone seriedad y respeto allí por donde va y que nos deleita todos los días (laborables) con su presencia, me dice que realmente a él no le gusta la sidra, que lo hace por solidaridad con sus amigos los llagareros. A eso le llamo yo un verdadero amigo. Deberían hacer un homenaje a tu hígado esos productores de sidra que tanto te admiran y que tanto te acabarán debiendo. Tu hígado es, sin duda, el mejor amigo de la sidra y el gaitero tu Mesías.

 

Érase un hombre sinónimo de la sidra, érase un hombre embotellado, érase un cachondo sin remedio, érase un guripa aparkinado. Cuanto derroche de imaginación en mi blog para ensalzar la figura de este mercader del zumo de manzana destilado, a este gallego bautizado como asturiano en las mejores sidrerías.

 

Es entrar Antonio en una sidrería y el camarero hacer una reverencia. No es cualquiera el que acaba de entrar, es el mejor catador de zumos de manzana embotellado en cristal verde de toda Asturias, para él un culín es el néctar de los dioses llegado a la tierra a través, como no, de la fruta prohibida del paraíso. Su mujer no se llama Eva pero tiene pecado haberse fijado en él ¿o no?, ha comido, de alguna manera de esa fruta prohibida (la manzana) en forma de bebida típica y ha tenido que cargar con los efectos secundarios.

 

En fin Antonio, ¡¡ échame otru culín!! Que esto hay que celebrarlo, que corra la sidra como la fórmula 1 de las bebidas y que compartamos muchas y muchas botellas juntos en esta vida empapada de manzanas.

¿DÓNDE ESTÁN MIS VACACIONES?

¿DÓNDE ESTÁN MIS VACACIONES?

Pensando en el regreso de las vacaciones me doy cuenta de la cantidad de propósitos que no he cumplido. Creo que quitando el viaje de ida, el de vuelta y la visita a Cabárceno no he cumplido absolutamente nada de lo que me había prometido de forma solemne.

 

Hagamos un repaso: Por un lado me he artado de descansar de forma desordenada lo que equivale prácticamente a una jornada y media de trabajo. No he paseado prácticamente nada con lo cual mis grasas han ocupado más volumen de mi menudo cuerpo hasta el punto de ver, de manera preocupante como el cinturón del pantalón se queda sin agujeros, es como si del susto todos los agujeros echasen a correr hacia la parte trasera del cinturón. Pero no, no nos engañemos, realmente he vuelto a engordar. Tantas horas pensando como hacer para no hacer nada han tenido el resultado esperado: UNA HERMOSA Y ORONDA BARRIGA.

 

Tampoco todo va a ser negativo, también he comido helados que me habrán subido la diabetes hasta límites no imaginables para la ciencia, pero como no me la he mirado me cabe la duda. ¿Hay algo más hermoso que una duda? Sin duda.

 

¿Y la sombrilla? ¿Qué decir de la sombrilla?. Ese espectacular paraguas a modo de carpa de circo que me había comprado y que no he podido abrir nada más que para enseñarlo a la familia u que pudiesen comprobar mis progresos económico a partir de mis, cada vez mayores, posesiones.

 

Sol no hubo pero calor… para repartir, había pensado incluso en abrir y cerrar repetidamente mi inigualable sombrilla para darme aire.

 

Han pasado las vacaciones sin pena ni gloria, pero eso sí han terminado y aún no he decidido como perder el tiempo en vacaciones, creo que debo agilizar mi mente para pensar más deprisa, no es de recibo acumular años de vacaciones para decidir que quiero hacer en vacaciones.

 

La solución la tengo clara, las vacaciones laborales son escasas, no se nos puede pedir que en treinta días tomemos una decisión que nos va a afectar a las vacaciones de todo un año de trabajo remunerado, el Estatuto de los Trabajadores se ha quedado clarísimamente anticuado, ahora las necesidades son otras, la tecnología nos ha cambiado, nuestras decisiones deben estar más meditadas y eso requiere tiempo que no se puede, bajo ningún concepto, imputar al tiempo de vacaciones.

 

La imagen de Martínez Soria se me ha derrumbado, no he podido disfrutar de las bermudas con mocasines, la gorra, la camisa floreada, el sombrero de bacinilla y los niños, esos adorables chillones que siempre ocupan la parte de atrás, tanto en el coche como en la calle.

 

Como conclusión necesito unas vacaciones con periodo de reflexión digno de una personalidad como la mía llena de contradicciones de tipo contradictorio.

COMIENZAN LAS VACACIONES

COMIENZAN LAS VACACIONES

Hoy cominezo las vacaciones, esto no tendría importancia si no fuese porque estos dias no trabajo. Es todo un placer ver como pasan las horas del reloj con la cabeza apoyada en la almohada, reirrse un poco para luego pensar en que realmente las horas pasan para ir acercandose poco a poco a al final.

He dejado el pelo largo y barba, hay que vestirse de turista en vacaciones y eso requiere un estilismo descuidado y rozando el mal gusto, pero tiene que notarse que se está de vacaiones, ya sería penoso que alguien fuese a creer que soy un pringado que trabaja en Agosto.

El pantalón corto enseñando los pelos de  las piernas es todo un distintivo del vacacionero de libro, la gorra que te hace cara de gilipollas, el moreno playa con bocadillo de tortilla y el polo marcando tripa, que se note que por el invierno acumulamos grasa.

Ahora solamente nos falta los complementos: la sombrilla, la caminevera, la mochila playera, el bañador de media pierna y por supuesto, las patas flacas, estas no deben faltar nunca. Un turista con patas gordas parece sacado fuera de contexto y colocado ahí a mala leche.

La niña/o debe ir caminando detrás con el cubo, la paleta y el rastrillo,  todo aderezado con una bonita gorra de Disney en  color rosa o azul, según proceda.

Entre medio de ambos irá la esposa con cara de resignación y cargada con la bolsa de la comida y neceser a rebosar de cremas bronceadoras, gorro blanco y gafas de sol.

A todo este conjunto caminando por la arena solamente le falta Paco Martínez Soria en bermudas , con americana y boina caminando detrás mirando para las bañistas. Toda una fotografía de las vacaciones que nos espera.

!!!!! SOCORROOOOOOO¡¡¡¡¡. Que la patronal me proteja, que ne sancionen sin vacaciones.

FRAN O LA EXTRAÑA LEVEDAD DEL SER

FRAN O LA EXTRAÑA LEVEDAD DEL SER

Le comentaba yo a Fran que las cosas hay que hacerlas por convencimiento, no por impulsos no meditados que nos pueden complicar la vida a nada que nos la tomemos en serio.

Fran, que es un compañero de trabajo y no mi troylo particular me escucha con paciencia y atención aunque dudo mucho que algún día llegue a hacerme el más minimo caso a mis consejos de bazar chino,

Yo le digo que en el trabajo hay que cumplir, que lo del surf y la vida anárquica está bien para pequeñas evasiones, pero la realidad es mucho más amrga. No todo podemos hacer lo que queremos en cada momento, pero sí somos dueños de las consecuencias de todo aquello que hacemos. Lo hacemos y ya está, la suerte está llamada, pero no sabemos cuando vendrá, ni lo que nos va a deparar.

Yo le insisto a Fran que la juventud es pasajera y además tiene prisa por pasar. Una vez que dejamos de ser jóvenes la perspectiva de las cosas va cambiando. Es increíble como el vértigo de los acontecimientos se acrecienta con la edad. Llega un momento en que la sucesión rápida de las cosas nos crean una sensación de mareo de la razón que nos hace pensar en  un vértigo intlectual en el que todo nos da vueltas pra no alcanzar ninguna conclusión aunque, eso sí, vemos pasar varias veces ante nosotros el principio de muchas cosas.

En definitiva, Fran, que tenemos que madurar, pero con cuidado no nos vayamos a pasar y pasemos directamente a podres.

La puntualidad dicen que es un signo de madurez, aunque hay quien dice también que simplemente los puntuales son los que se pasan la vida mirando para el reloj. Así las cosas cojamos el término medio, llevemos el reloj y mirémoslo solamente a la hora de entrar al trabajo (y también a la hora de salir del mismo), así al menos la vida nos sonreirá cuando las agujas marquen las diez y diez.

El surf como forma de vida está bien, siempre y cuando no hagas de tu vida algo plano como la tabla ni te dejes llevar por una de las mucha olas que saldrán a nuestro paso. Como buenos surfistas debemos remontar la ola y subidos en nuestra tabla (seriedad y madured) describir una transversal que nos lleve de un lado al otro de la vida mientras disfrutamos de esos segundos encima de la tabla. Eso es la vida, amigo Fran, una ola que tenemos que coger, afianzarnos en nuestra tabla y tomarma de forma que la seguridad en lo que hacemos nos permita estar el mayor tiempo posible subidos en ella. Cuando la fuerza amaine y no podamos seguir subidos en ella flotaremos placidamente en el agua con la satisfación del viaje realizado y las emociones vividas. Llega la hora del relax y de disfrutar del momento en el que nos dedicamos a rebajar el nivel de adrenalina que tenemos en nuestro cuerpo. Las emociones SI, pero el placer del descanso TAMBIEN.

Fran, yo se que te gusta mucho este trabajo, te lo digo muchas veces y se te nota como disfrutas, sobre todo cuando no paras de miarar la hora que es por que el turno se te hace eterno y tienes alguno de tus compromisos esperándote. Ya sabes, la vida aquí no es tan tranquila y a la vez desorganizada como en la India y más aún ni comparación con la paciencia y la sinprisa del Nepal. Esto es Eurpoa amigo, aquí se vive y se muere a toda velocidad, somos la civilización del reloj y del cronómetro, los relojes de sol quedan solamente para los museos.

Que Dios nos coja confesados y si no al menos con ganas de confesarnos.

Continuará Fran continuará......

DESDE MI LECHO CONYUGAL

Aquí, desde mi lecho conyugal, pensando en todo lo que he hecho hoy a la vez que escucho la radio que me entretiene y no me deja pensar.

Hoy hemos arreglado una barrera rota, me ha hecho pensar en la cantidad de barreras que habría que romper en la sociedad para poder moverse sin fronteras tanto físicas como intelectuales.

Las personas con algún tipo de discapacidad tienen una visión un tanto distinta de la vida a la que puedan tener las llamadas "normales". A las propias dificultades del dia a día de la vida podemos unir la adversidad del movimiento restringido que nos hace grandes diseñadores de obstáculos para quienes pretendemos llenarnos la boca de palabras como integración social, igualdad de derechos, isgualdad de oportunidades... pero ¿y la igualdad de obstáculos?.

Lo que para mí es simplemente una escalera para otra persona con problemas de movilidad puede llegar a representar un 8.000 en su vida, o más aún, una meta inalcanzable par él mientras para nosotros es un insignificante ejercicio de piernas que ademá pretendemos salvar haciendo de esas escaleras unas mecánicas de mayor comodidad para nosotros e igual dificultad para los otros.

Cada peldaño de esa escalera es una injusticia en la vida de alguien, cada peldaño es un "NO" en la vida de quien decimos querer igualar y se nos llena la boca de palabras que en nuestra conversación pierden todo el significado y suenan a huecas y en la mayor parte de los casos a oportunistas.

Eliminemos esas escaleras que separan los dos mundos y hagámoslo YA, de proyectos están las oficinas de asuntos sociales llenas y las calles vacias de accesos para todos. Tiremos esas barreras pero de  verdad. No una, ni dos, ni tres. Tiremoslas todas, acabemos con nuestras vergüenzas y miremos a los ojos de esos otros a su misma altura, de esta forma tendremos la misma perspectiva de la vida que ellos tienen. Esto sería el principio del verdadero entendimiento.