TENGO UNA ESTRELLA, TENEMOS UNA ESTRELLA
Solamente pensar en la persona a la que se ama parece que le pone a uno triste, pero no, si ese amor es correspondido, puro, fiel y respetuoso produce el efecto contrario. Nos inunda de alegría nos hace felices.
Es saber que se ama a una persona para que parezca que el cielo tiene otra estrella más, la más brillante, la más bonita. No es una estrella más, es mi estrella, nuestra estrella. Con ella como confidente puedo vaciar mi corazón contándole los más íntimos secretos, aquellos que me preocupan, los que me alegran, mis más profundos sentimientos hacia la persona amada, la que ella, nuestra estrella representa.
En las noches despejadas, asomado a la ventana de mi habitación, la contemplo, es fácil de localizar, es la más hermosa. Mis ojos se dirigen directamente hacia ella, ellos saben como encontrarla, la aman tanto como yo.
Pero en las noches nubladas tampoco estoy solo, se que ella sigue ahí, al otro lado de las nubes, hablando con las otras estrellas y con la luna testigo de tantas noches de amor. A través de las nubes ella me escucha y aunque no la veo me cuenta cosas de ti, de lo mucho que nos queremos, de tus alegrías, de tus tristezas. Me habla de tu forma de reír, pero también de tu forma de llorar. Yo le digo lo mucho que te quiero, lo que sufro cuando tu sufres y lo que río cuando tu ríes.
Es maravilloso tener tu estrella, uno se siente parte de ese Universo inalcanzable, donde podemos hacernos confidencias, donde tener citas secretas a la vista de todos, es maravilloso tener una estrella, tu estrella.
Y que decir de cuando la miro, tiene el mismo brillo de tus ojos y la misma luz de tu risa. Mis ojos se quedan pegados con su mirada, se niegan a parpadear para no perder ni un segundo su belleza. La miro y te echo en falta, te veo tan lejos y te quiero tan cerca. A veces, pareces imposible de alcanzar mientras otras veces tengo la sensación de haber llegado, de poder tocarte, de poder besarte, de llenarte de este amor que me desborda.
Me gustaría juntar nuestros cuerpos, fundirlos en un solo astro, un astro que sea la envidia de todos los demás, el más bonito, el más maravilloso el que todos miran y el que todos envidian. Un astro de un material desconocido, un material que hasta ahora solo se pensaba que era etéreo, un material llamado amor, indestructible, indeformable, fiel en su conjunto, sincero en su composición.
Me imagino a todos los astrólogos iniciando nuevas investigaciones, intentando explicar por métodos científicos, un material que solamente la fusión de dos corazones que se aman puede explicar, las razones que la ciencia no entiende pero las fuerzas más poderosas que jamás hayan permanecido unidas durante toda la eternidad, porque a eso aspiro, a que nuestro amor supere la barrera del tiempo y se eterno. Que cuando ya no estemos físicamente nuestro astro permanezca joven, irradiando el amor que nos hemos tenido y que sin existir nos seguiremos teniendo.
Esa es mi aspiración, traspasar los tiempos con mi amor hacia ti, dejar una señal imborrable a lo largo del tiempo, que todos la vean, que todos la sepan, que todos la envidien. Es señal lleva tu nombre y es tuya y mía de nadie más, a la vista de todos pero solamente tuya y mía.
Quiero que en cada cráter de ese astro, en cada cicatriz que la vida nos haya dejado esté impresa la palabra amor. Con ella hemos superado todos los contratiempos y aunque la vida nos haya dejado marcas no nos importa, nosotros sabíamos cual era el antídoto, con él hemos superado todas las pruebas, con él hemos asegurado nuestra existencia incluso más allá de los tiempos.
Se que puedo parecer distraído, o mejor dicho lo soy, un poco demasiado desastre para organizarme, un poco desastre para relacionarme, un poco desastre para casi todo, pero algo si tengo claro y organizado: mis anhelos, mis sentimientos, las necesidades de mi corazón, esas necesidades están en nuestra estrella, palpitan con ella, ríen con ella y lloran con ella, pero no flaqueo, sigo adelante porque es más fuerte que todo lo demás, mi estrella me lo dice, ella me habla claro y en los momentos de zozobra elle me orienta y me dice: por algo soy una estrella y yo le sonrío y le digo, tienes razón, como siempre.
Sigo cada noche viendo nuestra estrella, sigue siendo mi confidente, sigue proponiéndome amor eterno y yo sigo haciéndole caso porque lo nuestro es para siempre, así lo he jurado, así lo siento y así será.
Desde lo más alto del Universo la perspectiva es magnífica, y desde nuestra estrella se nos ve como la gran historia que es, uno con el otro hasta fundirnos para toda la eternidad.
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