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CALEYEROS EN MADREÑES

Más allá del horizonte

Más allá del horizonte

Hoy he bajado a la playa. El día es gris y frío, incluso la lluvia cae torrencialmente por momentos. Pero no me importa, necesito ir al mar, sentir su calma, llenarme con su soledad.

            Me he sentado en la misma roca de siempre, es el sillón desde el que imagino mi mundo, la paleta con los colores que dibujan el cuadro en que se ha convertido mi vida, un cuadro que me gustaría pintar con el pincel de tus pestañas, para así, tener tu mirada en cada paso por el lienzo, tener en él, las huellas de tus ojos, esos ojos que me miran, esos ojos que me dibujan, esos ojos que lo dicen todo a la vez que lo callan todo.

 

            El aire frío me daba en la cara, eso hacía que no perdiese del todo el contacto con la realidad. Me he dejado llevar, he perdido la mirada más allá de la línea del horizonte, he intentado llegar hasta el fondo de ese mar de color plomizo cono si con ello consiguiese llegar al fondo de tu corazón.

            He visto las olas. Se estrellaban contra las rocas dejando una espuma de rabia y dolor que contrastaba con el gris de la superficie, un gris de un cielo triste reflejado en la superficie de ese mar que todos los días miro y que tanto me cuenta. Hoy es un día gris, es el mismo color de mi vida, una vida sin ti, teniéndote conmigo y no tenerte, la más horrible de las sensaciones de soledad al lado de la persona que sientes ausente. Su figura está a tu lado pero su presencia te abandona.

            Quizás sea una ilusión imposible, le he preguntado al mar, a las olas, a la arena ¿Cómo se hace para olvidar un imposible?, he escuchado atentamente, pero no he encontrado respuesta, nada, un silencio absoluto, puede que esa sea la respuesta, lo imposible no se puede olvidar, simplemente  se aprende a convivir con ello, siempre será un recuerdo, allí, colocado en el rincón del olvido, donde se colocan las cosas que, precisamente no se olvidan. Ese lugar a donde recurrimos cada vez que la soledad nos invade, allí donde están nuestras frustraciones, aquellas que nos recuerdan de manera constante quienes no hemos sido.

 

            No siento nostalgia del pasado, por el contrario, amo mi pasado, amo tanto mis logros como mis derrotas, mis aciertos como mis fracasos, todos forman parte de mi vida, como ahora lo haces tú.

 

            He intentado verte reflejada en el horizonte, y allí te he visto, justamente en esa línea que siempre vemos pero que nunca alcanzamos, esa línea que se aleja en la misma medida que nosotros nos acercamos a ella. Así te siento yo a ti. Intento acercarme, llevo mi mochila cargada de ilusiones, de proyectos, de sueños a tu lado, pero cada vez que echo a caminar hacia ti tu te alejas sin que yo lo note, provocando que siempre te vea a la misma distancia, esa distancia que te hace inalcanzable para mí, esa distancia que me recuerda todos los días que eres un imposible en mi vida, que tengo que aprender a convivir con ello, ya que, como me ha dicho el silencio del mar, los imposibles nunca se olvidan.

            Tampoco yo quiero olvidarte, ¿Cómo olvidar el más hermoso de mis deseos?, ¿Cómo olvidar el más bello de mis sueños?, ¿Cómo olvidar aquello que me da vida y al mismo tiempo me mata?, ¿Cómo olvidar aquello que tanto deseo y que se que nunca alcanzaré?, ¿Cuál sería entonces el motivo de vida? ¿Qué sentido tendría mi amor? ¿En que lugar de mi corazón colocaría tu recuerdo?. ¡No!, no quiero olvidarte, no puedo olvidarte, sin darme cuenta, o simplemente porque así lo he querido yo, has pasado a formar parte de mí. Olvidarte sería tanto como olvidar mi propia existencia, una existencia dedicada a ti.

            Es fácil quererte, pero imposible olvidarte.

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