UNA SIRENITA SE HA ESCAPADO
Hola Sirenita:
¿Sabes que hay una estrella que miro todas las noches y veo en ella el reflejo de tus ojos?.
Hoy, como siempre, desde mi ventana, he mirado, pero no la he visto, hoy no estaba, Se me ha apagado la luz de tus ojos, me siento como un marinero perdido en alta mar por la falta de su estrella polar, esa que le guía en las oscuras noches de soledad. Hoy no he podido darle mi beso de buenas noches, no he podido desearte felices sueños, mis ojos se han llenado de lágrimas y bajando por mi cara han llegado a la comisura de mis labios dejándome un sabor salado y amargo a la vez. Era el sabor de tu ausencia, el vacío de la soledad, el castigo de una noche oscura sin la estrella que me guía hacia tí como lo hizo otra en su día con los Reyes Magos. Pero estoy seguro que la estrella volverá a brillar porque necesito la luz de tus ojos para guiarme. Sirenita, la necesito como el ciego a su bastón, como un viejo a sus recuerdos.
Tener una luz que ilumina nuestro camino es como vivir en una nube de algodón mimado por la ternura de unos labios que te hablan y te besan hasta llegar a morir de amor.
Tu estrella siempre estará ahí, esperando mi mirada, y el beso de buenas noches que todos los días le doy desde mi ventana para que te llegue e inunde tu vida con una marea de amor, una marea que llegue mansamente a la playa que forma tu cuerpo, la arena en la que todos desearían entregarse al placer.
Sólo el corazón de alguien como tú sería capaz de entender el significado de estas palabras. Unas palabras que salen de mis labios para llegar a los tuyos, llenarlos de besos hasta que la luna decida que la noche toca a su fin y el rocío de la mañana moje nuestras caras aún fundidas en un eterno beso.
No dejes de brillar Sirenita.
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