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CALEYEROS EN MADREÑES

Todo ha sido un sueño

Todo ha sido un sueño

            Me gustaría hablarte de todos esos besos que te he dado y que tu no sabes. En la aplastante soledad de mi habitación, cuando la luz ha desaparecido por completo y la esfera de mi reloj es la única visión posible, a modo de luna carente de romanticismo que mide el inexorable paso del tiempo con el punteo rítmico de el segundero que me recuerda constantemente el paso de los segundos, minutos y horas sin que estés a mi lado.

            Cierro los ojos, más como gesto de concentración que como un acto para evitar la entrada de una luz que ya no está. En la oscuridad de ese instante, imagino la luz de tu mirada, como ilumina mi sueño.

            Sueño con un amanecer  a tu lado, viendo en el brillo de tus ojos como se refleja un naciente sol que inaugura un nuevo día que nos encuentra entrelazados en el amor de nuestros brazos. Siento la suavidad del contacto de tu piel cuando mis manos dibuja sobre ellas un paisaje de caricias que culmina con el dibujo de una flor al recorrer con mi dedo el contorno de tus labios al tiempo que siento la humedad de una boca que reclama amor y bebe de la ternura de mis besos.

            Nuestros cuerpos, fundidos en un éxtasis de caricias, besos, miradas y sonrisas se estremecen y se llenan de un sentimiento tan profundo que nos transporta a un mundo en el que solamente estamos Tú y Yo, es nuestro paraíso, nuestro mundo, un mundo donde solamente existe el gobierno del amor, de nuestro amor, nos protegen nuestros besos, donde solamente hablan nuestros ojos, nuestros silencios y donde todos los atardeceres son para ti y para mí, aquellos atardeceres que veíamos desde la atalaya de tus ojos mientras abrazados, compartíamos el calor de nuestros cuerpos que no dejaban de amarse.

            Acaricio tu pelo como una brisa de seda en la que dejo depositado uno de tantos besos que te he dado al tiempo que aspiro todo su aroma, el aroma que acaricia mi cuerpo desnudo cuando tu boca lo recorre dibujando una fantasía de besos con el pincel de tus labios, ese mismo pelo que sobre la almohada, cuando te veo dormida, parece un ramo de flores que duerme a tu lado dándole belleza a tus sueños.

            Sigo soñando contigo, sueño que sueño a tu lado y que cuando despierto tu estás ahí, a mi lado, haciendo que la realidad sea tan hermosa como instantes antes de despertar. Pero no es así y nunca lo será, porque eres solamente un sueño, un hermoso y bello sueño pero nada más.

            Los días continúan pasando sin ti, los atardeceres continúan siendo en soledad, el sol del amanecer me sorprende siempre imaginándote a mi lado, pero sin que tu estés realmente. Tus besos me  recorren sin sentirlos, mis caricias te recorren sin tocarte y tu pelo es una lluvia de pétalos de seda sobre una nostalgia que se repite cada día.

            Mi amor te persigue sin alcanzarte, te llama, te grita, te suplica, mientras tu corazón dirige sus ojos hacia otro lado buscando un horizonte en el que yo no estoy.

            Imaginándote a mi lado me ha sorprendido un nuevo día, me asomo a la ventana de mi habitación y veo un  día triste y gris que es un reflejo fiel de mi estado, una verdadera imagen de mi mismo. Abro la ventana y dejo salir de mis labios un beso que tiene la misión de buscarte, en cada calle, en cada casa, hasta encontrarte. Te susurrará un te quiero al oído y, a continuación, se recostará en tus labios, alimentado por el dulce sabor de tu boca, sin que tu lo sepas, sin que te des cuenta y, acurrucado en esos hermosos labios tuyos, se quedará dormido para así poder seguir soñándote.

 

 

 

 

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